Ai Ki Do - Vía de armonía con el universo Kouma Dojo
Escuela de Aikido
  
   
La páctica del aikido  

El Aikido es un Arte Marcial de origen japonés, desarrollado por el Maestro Ueshiba Morihei en el siglo XX.

Se practica en el Dojo (lugar de práctica), sobre tatami.

La práctica del Aikido se realiza por parejas, las que realizan un movimiento de ataque y de defensa. Es decir, comienza el atacante (uke) con su movimiento que recibe el nague, quién realiza una técnica resolviendo el ataque.

La técnica comprende un movimiento de apertura, un desarrollo y su finalización, con la proyección o retención del atacante.

La esencia de todas las técnicas de Aikido es el uso de la totalidad de las partes y movimientos del cuerpo, para crear un movimiento esférico, alrededor de un centro estable y energizado. Aun cuando parece que en una técnica se usa una parte del cuerpo, la observación cercana revela que los movimientos de los Aikidoistas son, de hecho, movimientos de la totalidad del cuerpo. Correctamente ejecutadas, algunas técnicas son espectaculares, haciendo volar al oponente a traves del aire. Otras son pequeñas, hábiles y precisos movimientos que inmovilizan al agresor. Ambos resultados son obtenidos a través del uso preciso de palanca, inercia, gravedad, y la acción de fuerzas centrífugas y centrípetas.

En definitiva, es la energía del ataque en si misma, la que lleva al atacante al suelo.

El aumento de la resistencia física y mental, y de la flexibilidad, así como el desarrollo muscular ocurren como un resultado natural del entrenamiento, pero las técnicas en si mismas no dependen de la fuerza para su efectividad. Dado que los movimientos y técnicas del Aikido provienen de la más eficiente utilización del ser entero, el practicante puede desarrollar gran poder, sin considerar la fuerza física. La practica de Aikido incluye un amplio espectro de estilos de entrenamiento, y permite a la personas entrenar en su estado individual de desarrollo. Como resultado, Aikido puede ser practicado por hombres, mujeres y niños de todas las edades.

El Aikidoka desarrolla una postura relajada, en la cual el peso del cuerpo es dirigido a su centro físico, ubicado en la parte baja del abdomen. La gravedad deja de ser una fuerza que debe vencerse. Más que ello, sirve como soporte y para estabilizar la postura. Como resultado, los movimientos ordinarios asumen una apariencia de gracia y economía. Los efectos del centrarse son tanto físicos como mentales. En adición, aumenta la vitalidad, los sentidos se agudizan y afilan, y uno es menos afectado por las irritaciones y vejaciones de la vida diaria. Este estado es conocido en Japón como teniendo hara, o fuerte ki. Esta es una manifestación de cualidad interior, que lleva al estudiante de Aikido a desarrollar su máximo potencial en todas las áreas de la vida.

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